miércoles, noviembre 12, 2008

Sí, sí, es verdad

Que sí, que Baúl jugó ayer un partidazo digno de elogio. Marcó tres tantos y durante gran parte del encuentro fue el que llevó la manija del equipo, que sí. La prensa adicta se deshace en halagos al Capitán Bonobús destacando su pundonor, su garra, su coraje y todo eso, sí. No, me molesta; para nada. ¿Cómo va a molestarme si ayer el Pollo descabezado confirmó todo lo que se ha escrito en este blog desde hace un par de años?

El partidazo que firmó ayer el Cáncer confirma que Baúl es un jugador de Segunda División B. Contra equipos cuyos jugadores acuden a sus trabajos de alabñiles, vendedores o recogedores de basura en cuanto se cuelgan las botas, el Pollo se puede salir. Hombre, a lo mejor si no hubiera sido porque al guardameta del Irún le intimidó el ambiente igual no consigue el primer tanto, producto de la salida a por uvas del cancerbero visitante más que del cabezazo del Eterno Capitán. Pero le concederemos el beneficio de la duda. Baúl puede conseguir no uno, sino varios hat-tricks contra el Sangonera Atlético, el Villa de Santa Brígida o el Sestao River. ¿Veís como cuando digo que este tío ya no vale más que para jugar en segunda B estoy en lo cierto?

También se confirma que, para que el Pollo destaque, el equipo ha de ser poco más que una mierda. Pongamos que ayer, por ejemplo, hubiéramos podido alinear a Villa, a Huntelaar, a Cazorla o incluso a Cristiano Ronaldo, ¿creéis que el Pollo hubiera podido tomar tanto protagonismo? Sólo en un equipo que ha quedado reducido a sus escombros, que ya está al nivel de un Tercera División, puede destacar quién es un jugador para la Segunda B.

¿Alguien puede imaginar a un jugador como fue el Baúl de ayer en el Inter, la Juve, el Manchester o el Liverpool? Pues nosotros no sólo lo imaginamos, sino que lo tenemos y lo ensalzamos. Pongamos que el actual campeón de la Champions, el Manchester, cayera eliminado en su propio estadio, tras encajar tres chicharros después de otros tantos a domicilio, a manos del campeón de la liga albana, el KF Tirana. Cogemos el Sun, el Times o cualquier periódico británico y leemos "Pese a la derrota, tremenda la actuación de Solskjaer" o, al más puro estilo Lama "Qué pena que el Manchester no tenga once Solskjaer". Pensaríamos que los ingleses se han vuelto locos, ¿verdad?

Pues ni la mitad que el público del Bernabéu que ayer, con el equipo siendo vapuleado por los semiprofesionales del Irún, rindió una tremenda ovación al Baúl por pegarse un carrerón de cuarenta metros para sacar fuera un balón que había arrojado un recogepelotas y que impedía la reanudación del juego.



Fue en dos jugadas concretas donde el Baúl demostró la madera putrefacta de la que está hecho. La primera, en su tercer tanto, el que puso al Madrid, por breves instantes, en la siguiente ronda. Centro del Baúl al área, tremendo follón dentro de esta con el canterano Bueno -autor de un tanto como no marcará el Pollo en su vida- de por medio, y balón a las redes. No hubo dudas de si el canterano había desviado el balón antes de que entrara, porque el Capitán Bonobús se encargó bien rápido de eliminarlas cuando se apresuró a atribuirse el tanto (hombre, es que era su tanto número trescientos) haciendo gala de un egoísmo y un afán de protagonismo que provocaba asco. ¿Y éste es el espejo en el que han de mirarse canteranos como Bueno? ¡Valgame Dios! Las imágenes del Pollo llamando al resto de la plantilla para que fueran a abrazarle causan repugnancia. Y es que él no podía estar seguro de que ese balón había entrado limpiamente.

Pero comparado con lo que vino después, esa acción, lejos de una muestra de desmedido afán de protagonismo y ombliguismo crónico, podría muy bien ser una muestra de humildad y de ganas de pasar desapercibido. Tras el tercer tanto del Real Irún, en el último minuto del partido, una falta en el vértice del área se atisba como la última oportunidad. En vez de dejar que uno de nuestros especialistas -Van der Vaart, Sneijder- la botaran, como sería lo lógico y normal, el Pollo se hace con el esférico y dice que la tira él. ¡Él, que para contar los goles que ha marcado de falta directa en trece años hacen falta los dedos de la mano de Hommer Simpson y sobran la mitad! Sólo el halo de terror absoluto que rodea a este Robespierre de pacotilla (ni Rafael ni Sneijder, ni nadie, querrían sufrir el mismo destino que Ronaldo, Owen, Baptista o Robinho) explica que los dos holandeses le cedieran la oportunidad. ¿Qué tendría en la cabeza Baúl para desperdiciar de esa manera la que era nuestra última ocasión? Pues lo que tiene siempre: el, luego él, y por último, él. Y es que lo importante era igualar esos cuatro goles de Hiugaín, titular el pasado sábado en detrimento del Pollo, de los que tanto se ha estado hablando. Desde luego, si el balón llega a entrar el Pollo saldría a hombros del Estadio, e Higuaín podría ir preparando las maletas porque no volvería a ser titular nunca.

El balón, naturalmente, acabó estrellándose en la barrera, cuyos componentes saltaron para recibir el impacto a la altura de los testículos, lo que da una idea de lo bien que iba ese lanzamiento. No importa, la ocasión merecía la pena. El premio a que ese balón besara las redes iba mucho más allá de una vulgar clasificación copera, suponía un nuevo hito en la Leyenda de la LEYENDA, y eso es lo único que importa hoy día en este cadaver moribundo por la metástasis que otrora fue el Real Madrid.

viernes, noviembre 07, 2008

Retazos

El Real Madrid está hecho pedazos. A la lesión de Robben, único jugador de banda que tenemos tras la marcha de Robinho y el "no" de Cazorla (¡de Cazorla!) cuando quedaban horas para cerrarse el mercado, hay que sumar la de Van Nistelrooy, que al igual que su compatriota podría pasarse dos meses en el dique seco. A partir de ahora tendremos un equipo hechos de retazos, con Sneijder o Van der Vaart cosidos a las bandas para tapar los agujeros. Como el hidalgo de "El Buscón", hemos visto como nuestra nobleza ha venido a menos y, al igual que él, arrancamos de un sitio las telas que han de cubrir los rotos más visibles de nuestra avejentada vestimenta.

O, como el Dr. Frankestein, hemos creado un monstruo a base de coserle miembros. Con dos grandes diferencias: la primera, que lo hemos construído a partir del mismo cadáver, el del equipo que podría haber sido, el de Capello, en vez de limitarnos a dejarlo vivir. Pero había quién quería jugar a ser Dios. El vivo, por muy vivo que fuera, no bastaba; había que buscar la excelencia. Y la segunda es que a este cadáver no lo anima ni la descarga eléctrica de un rayo.


El madridismo, atontado por la prensa, en vez de culpar a los aprendices de brujo que han creado este desastre, cargan contra el pobre monstruo que bastante tiene con mantenerse en pie. Abucheos al equipo y aplausos a Del Piero el pasado miércoles elogiados, como no, por los plumíferos de la prensa madrileña cuando lo único que habría que elogiar al Bernabéu es que despidiera con una sonora pitada a uno de los principales culpables del estado en que se encuentra el Real Madrid: Baúl González, alías el Capitán Eterno, alías el cáncer, alías el titular eterno e indiscutible.

Este es el Madrid soñado por Baúl, un jugador cuya titularidad en un equipo regional sería discutible pero tan ensalzado por la prensa que ha llegado a creerse su propio mito. Éste era el que apenas iniciada la pretemporada apareció en una rueda de prensa diciendo que el equipo no necesitaba a Cristiano Ronaldo, que no necesitaba a nadie. Éste es el que le hizo la cama a Robinho, nuestro crack potencial y jugador más desequilibrante -o, al menos, el único- como antes le había hecho la cama a muchos otro, siendo el último un compatriota de aquél, Julio Baptista, quién jamás pudo jugar en el Madrid como lo hizo en el Sevilla. Éste es el que se reunió con el resto de zombies que se arrastran partido tras partido para impedir el fichaje de Villa.


Éste, a quién tantos señalan como una de las piezas fundamentales del proceso que sigue el Madrid para fichar a cualquier jugador. Este muerto en vida, junto con el abuelo Monster que nos preside y su nieto engominado serbio, son los culpables del primer Madrid que, en toda su Historia, empieza una temporada en peor estado que cuando empezó la pretemporada. Éste es el que, como recuerda hoy El País, sigue de titular gracias al abono de Schuster, entrenador bizcochable, falto de personalidad, de preparación y de ideas y, sobre todo, de cojones, para sentar de una vez a esta enfermedad que nos está extinguiendo inexorablemente:

El alemán observa que a Raúl le molesta que lo roten y, para evitarse problemas tácticos y políticos, le hace jugar más que a nadie. Raúl es el delantero que más minutos ha disputado (989), por encima de Higuaín (891). Contra el Juventus, Raúl no tiró ni una vez. Higuaín remató tres veces.
No hacían falta fichajes, decía el Cáncer. Aquí tenemos el resultado. Un equipo roto, desequilibrado y sin jugadores que, a tres meses del comienzo de la temporada, ya está, salvo intervención divina, deshauciado. Este es el equipo idóneo para el jugador jubilado que lleva el brazalete de capitán: uno en el que un entrenador pusilánime le permita ser titular a cualquier coste poniendo a la plantilla bajo el único objetivo de conseguir que "la leyenda" vuelva cada mes para ir sumando números a sus cifras de récord; uno en el que ni siquiera tema por su indiscutible titularidad ya que no hay ni un Robinho ni un Owen que, al menos como otros años, presenten batalla pese a la coraza periodística del Pollo. Me imagino que ayer, aparte del cumpleaños de Guti, el Capitán Bonobús habrá celebrado la lesión de Van Nistelrooy. Ya no hay quién le quite del banquillo ni por casualidad. Al menos, durante dos meses, no habrá otra cosa más que Baúl, Baúl y Baúl. Se hartará de correr como el pollo sin cabeza que es, con esas greñas grasientas, esa pose encorvada, tras balones que salen por banda sin tener opción de llegar a ellos. Pero eso es lo que le pone a la plebe, que se esfuerce, que luche, que nunca se rinda.

¿Fichajes para invierno? ¿Quién? ¿Para qué? Tal como está el patio, si trajéramos a Ronaldo Cristiano o Benzemá habría que ponerlos de centrales o laterales para que pudieran jugar.

Esta temporada amenaza con hacerse muy larga. El equipo está que da pena y cada partido va a durar una eternidad. Los encuentros son un auténtico sufrimiento: soporíferos, aburridos, asquerosos... sencillamente insoportables. Y encima, a partir del momento en que nos adelantemos -si es que lo conseguimos- vamos a estar pidiendo la hora. Y el eterno capitán los hará más inacabables al obligarnos a verle una y otra vez llevando a cabo las mismas acciones, las mismas carreras inútiles, la misma descolocación, la mismas torpezas a la hora de intentar controlar un balón que hasta un infantil pararía. El hastío sólo se verá suavizado por las greñas y la barba de indigente, que evitarán una sensación de "deja-vú" que sería hasta todo punto insoportable. Sólo esos añadidos a lo que era la figura de "El Mito" hace unos años evitan que tengamos la sensación de vivir en "El día de la Marmota".

lunes, noviembre 03, 2008

Las penas con pan son menos.

La portada de AS del día de hoy no podría ser más explícita. El partido de ayer, lamentable, se resume en la imagen del gol en plancha del Baúl, cuya jugada se inicia por un fallo del Pollo que aprovecha Higuaín para meter una rosca perfecta, que es la auténtica causa de ese gol. Nada del mal juego, nada de la desidia, nada de la inoperatividad de un técnico a todas luces incapaz de hacerse con esa plantilla, nada de nada. Todo eso le da igual al madridismo, o al menos así lo creen Relaño y su troupe. Aquí lo importante es que la leyenda continúa: otro gol que sumar a la lista que constituirá, tras la retirada del mítico siete -allá por el 2020, y nos podemos dar con un canto en los dientes-, un récord que ha de permanecer por los siglos de los siglos. Y amén. A dos puntos del liderato, pero ¡qué golazo del Pollo! Las penas con pan son menos.

El raulismo debe estar flipando de alegría. Al fin y al cabo hace mucho que el único objetivo de este zarrapastroso capitán es el de ser el mejor jugador de un Madrid mediocre, digno de ser olvidado. En el Madrid que cualquier aficionado de verdad, de los que anteponen el club y su Historia a los ídolos, habría montado si fuera presdentei, Baúl no tendría sitio; en este sí. Incluso puede considerársele insustituible para arañar un mediocre empate en el campo de un equipo cuyo objetivo es la permanencia.

El cáncer se extiende y la metástasis, que ya había alcanzado a Casillas, se extiende hasta Ramos. ¿Es culpa del Pollo que el Madrid no juege una mierda? No, pero si los medios no hacen más que poner de ejemplo a Baúl es normal que el resto de la plantilla se fije en él, que lo eleve como modelo a seguir. Ramos por ejemplo. Ayer firmó otro partido asqueroso, lo suficiente como para igualar cualquier actuación de otro estandarte del madridismo actual: el troglodita de las mechas, el Malulo. Es de perogrullo: si se insiste en poner de modelos a unos acabados, el equipo acaba no jugando una mierda. Van Nistelrooy se dibuja en el horizonte como la tabla de salvación, junto con el puñado de jugadores que pueden ser considerados como tales sin que a uno se le suban los colores: Pepe, Sneijder... y para de contar. Diarrá quizás, Gago a lo mejor... ¿Ramos? Tal como está ahora ¿alguien se lo imagina jugando en el Villarreal, por ejemplo? No, pero para compartir posición con Salgado está que se sale. Higuaín no acaba de arrancar. En serio, ¿cuántos jugadores de la actual plantilla serían titulares indiscutible de uno de los pocos equipos que tienen como objetivo disputar el título de Liga?

Y no creo que sean tan malos. Para mí el problema principal sigue siendo el técnico. Schuster llegó a donde llegó por ser un entrenador bizcochable e ideal para llenar páginas de los diarios deportivos. No pasa de ser el que hace las alineaciones. Sólo eso. Este Madrid carece de los automatismos mínimos que se le exigen a un equipo que está por su segunda temporada, no sabe cómo defender, ni siquiera cómo sacar la pelota controlada desde su campo. Cada vez que tenemos la posibilidad de iniciar un contraataque, nos frenamos. Porque no sabemos qué hacer. El estatismo es total. Todo queda a la improvisación y la calidad de los Pepe o los Ruud de turno, a que Sneijder haga alguna de las suyas, todo en espera a que Robben se decida a lanzar a puerta en vez de buscar el centro (por cierto, habría que localizar en el vestuario quién le ha machacado el que no dispare y se decida a buscar a un compañero para que remate, acción que siempre acaba en agua de borrajas). El Madrid ideal para jugadores como Guti, vamos.

Como la gran mayoría del madridismo preveía, este equipo es muy limitado. Creo que es la primera vez que el Madrid comienza una temporada con un equipo más débil que el que tenía durante la pretemporada. Especialmente dañina ha sido la marcha del borracho de los cuarenta condones, Robinho, quién desde que se libró de la tutela del Pollo se dedica a marcar golazos con Brasil y hat-tricks con el Manchester City. La gran mayoría del Madridismo habría fichado en mayo, junio o, ante la que se avecina, ya estaría planificando los refuerzos para el invierno. Que no espere sentada. No habrá fichajes. Habrá que esperar al verano que viene, entonces tiraremos la casa por la ventana y nos endeudaremos hasta las cejas si hace falta, porque la temporada que viene precede a las elecciones y tenemos la final de Champions en nuestro estadio. Es una locura eso de quemar a un equipo que no tenía mala pinta a finales de la pasada temporada. Sí, una locura para los madridistas, pero no para el actual presidente, quién sólo se preocupa de sí mismo. Ganar la tercera liga consecutiva no garantiza renovar mandato si la temporada anterior el Madrid no se sale en Champions. Ganar la décima ese año -éste ni de coña- le asegura a Calderón otra presidencia. En eso estamos.

Hasta entonces, que sea lo que Dios quiera. Este miércoles, la Juve. Perdiendo con el Irún y empatando con el Almería, ganar a los italianos se antoja trabajo de Hércules. Y aunque se les gane, pensar que estamos en condiciones de pasar de octavos es un delirio. En Liga nos las van a dar hasta en el paladar. Bueno, no pasa nada. Aquí lo importante es la temporada 2009/10. Ahí tienen que salir las cosas rodadas. La pasta no es problema. Tenemos un montón en el calcetín gracias a librarnos de un buen puñado de jugadores y haber gastado lo mínimo en Rafael. Quemaremos a Ramos haciéndole jugar por dos, volveremos gilipollas a Robben haciendo otro tanto -dentro de nada le veremos centrar desde la banda izquierda y luego correr a intentar rematar su propio pase a la otra-, convertiremos cada partido en un riesgo cardíaco, para el público y la propia zaga, con los rostros desencajados por esa expresión de "que vienen", "¿Que hago?","¿Dónde estoy?", "¿A quién cubro yo?", cada vez que el contrario pase del centro del campo, y así jornada tras jornada, eliminatoria tras eliminatoria.



lunes, octubre 27, 2008

Me avergüenzo de ser del Madrid

Me las pintaba yo tan felices tras el partido de ayer, en el que otro desastre polleril, unido a los dos goles conseguidos por el Pipita, supusieron unas Navas de Tolosa para esta santa cruzada. Ya afilaba el teclado (¿"afilaba" el teclado?... joder, que metáfora más rara; de aquí a que se me ponga voz de Juanma Trueba sólo hay un paso) para lanzar mi justa ira contra ese público que, a la vez que pitó a Higuaín por fallar un tiro a puerta, despedía con una ovación al Pollo Abonado por no hacer nada, nada de nada y hasta menos que eso. Acudía presto a sacar mi Tizona virtual para descargarla sobre ese equipín cuyos aficionados enarbolan la bandera de Sabino Arana y otros muchos hijos de su madre... pero la realidad se impone.

Y es que, en efecto, tras leer la prensa de hoy -la llamada "madridista", ojo, que uno es de buena familia- y ver los siempre neutrales resúmenes deportivos, todo aquello me parece futil. Porque cuando hay una injusticia como la que se está dando en el fútbol español, un hombre justo -y yo me tengo como tal- debe dejar a un lado su partidismo para enarbolar sus armas en defensa de los oprimidos.

Y es que como puede comprobarse aquí o aquí, ni siquiera en aquellos tiempos en los que Franco, haciendo uso y abuso del potencial nuclear español, obligaba a la democrática Europa a regalarnos las Copas de Europa, se ha visto un expolio arbitral a favor del Madrid al que estamos asistiendo. Ojo, que ese informe y esa opinión a las que he enlazado pertenecen al diario "madridista" por excelencia, ya sabéis, al Marca... sí, hombre... tu vas al quiosco, pides tu sello para ir completando la cartilla de la tostadora que marca las tostadas con el escudo del club, y te regalan ese diario. O sea, que más madridista que Santiago Bernabéu. Y vamos, de una credibilidad incuestionable tal como demuestra que ayer Ramos pudiera descansar ya que Cristiano Ronaldo, recuperado de su indigestión tras la invitación a comer con Relaño, se ocupó de la banda derecha. La ristra de infamias a favor del Madrid llevada a cabo por una mano negra promerengona no conocen límite, pero nos detendremos en lo de ayer. La conclusión que cualquiera puede extraer del partido jugado anoche en el Bernabéu es que, en efecto, hay una trilladora con silbato institucionalizada para triturar a los pobres desgraciados que se cruzan en nuestro camino. El Ethnic tuvo suerte, porque, como dice hoy Relaño, el árbitro se equivocó igual para los dos. Sí, sí, sí... eso dice Relaño. Será verdad, ¿no? ¿Qué si parece que le ha sentado mal el puchero de cocido madrileño que se habría tomado antes de dormir? Y yo qué se.

Claro que se equivocó para ambas partes. Al Madrid le pitó un penalti inexistente en contra y al Ethnic le pitó uno inexistente a favor. ¿Se equivocó para ambas partes sí o no? Pues sí. La verdad hay que reconocerla. Además, quedó a los pobres chicos de Caparrós con diez de manera injusta. Cuando vi esa entrada en directo me pareció una roja bien mostrada, pero hoy veía la Cutre y los presentadores me convencieron de lo contrario. Haciendo un balance de decisiones que perjudicaron y beneficiaron al Madrid, los Manolos (lailolailolaaa) ponían ésta en el segundo apartado pese a que para ellos era una expulsión más que correcta... pero resulta que, como los del Bilbao la habían protestado, pues la ponían. Eso es normall, el que cuando está el Madrid de por medio la opinión de los periodistas sobre las jugadas polémicas se las dicte el equipo contrario, digo.

¡Y qué escándalo lo de los banquillos! Qué vergüenza más vergonzosa. Ese corte de mangas de Schuster... no lo he visto. Hoy han puesto una secuencia en la que se podía atisbar algo, no sé qué, un puño de Schuster por ahí. Al lado de esa imagen, las caras de Bélmez parecían retratos hiperrealistas, pero si Caparrós, tío educado donde los halla, lo dice, será verdad.

¿Cómo es posible que la gente no vea estas cosas, que el madridismo sea tan ciego? Pues porque no nos adaptamos. Desde que murió Franco, estamos más perdidos que un pulpo en un garaje. La realidad nos llega distorsionada. Yo hace tiempo que descubrí un truco bien sencillo para entender las columnas de Relaño. Tu no puedes leer a Relaño así, a palo seco. Hay que prepararse, meterse en ese mundo. Hombre, a lo mejor basta con afiliarse al PSOE, y/o ponerse a ver películas españolas, pero yo, que soy más natural que el yogurt, he optado por la vía directa. Esta es una de las cosas que escribe el ínclito director del ASco hoy:

"El Madrid no debe dejarse arrastrar, porque entonces no es el Madrid. El árbitro de ayer fue horrible y le desquició con el gol anulado y el penalti, pero luego se ahorró decisiones que pueden indignar igualmente al Athletic. En todo caso, el Madrid debe poner la mejor cara posible y dejar que sea en la prensa, donde se debata la cuestión. Cada uno en su lugar. Y si le pasa algo malo en este campo (y yo creo que sí le pasa), donde debe luchar es en la porfía por un sistema que sustituya a este eterno 'villarato', nido de componendas y chanchullos, y una de cuyas excreciones son árbitros como el de ayer."
Básicamente, viene a decir que el Madrid, por mucho que le expolien los árbitros, no debe quejarse. Otros sí; el Madrid, no. Nunca, jamás, en ningún caso... ¿y por qué? Pues porque no se ha accedido a dicho escrito con la preparación previa. Veamos. Un momento, ahora vuelvo...










Tiembla, Sport, el imperio de Pedrojota va a por vosotros...
BWAH-HA-HA-HA-HA-HA-HA-HA







...¡ya estoy aquí! Bien, me acabo de poner hasta el culo de sobrasada. Mi estómago está más hinchado que el ego de zETApé. Mi tripa parece una reproducción a escala del orbe terrestre -pero no a una escala muy grande-, tengo barba de cuarenta días, el aliento me huele a ajo, sudo como un cerdo, hablo como un chino disléxico imitando a chiquito de la Calzada y mis pedos y eruptos amenazan con dejar sin sentido a todo el que se me acerque.

Me he convertido en Relaño. Ahora ya puedo traducirle. No, espera... me falta el banderín del patético. ¡Lo tengo! Ahora estoy listo, vamos allá:

El Madrid debe cumplir su papel, esto es, de pim-pam-pum de mis chicos. Sólo entonces podremos hablar de utópico tiki-taka y, como no sabemos definirlo, al menos poner un ejemplo de cómo no se hace: el Madrid. Ayer el árbitro estuvo mal para los dos. Al Madrid le pitó un penalti inexistente en contra, pero con los representantes de la nación oprimida por los españoles fue aún más centralista: les pitó uno inexistente a favor. En todo caso, el Madrid debe sonreir como un gilipollas y quedarse babeando para que nosotros tengamos de qué hablar el resto de la semana. Porque a ver qué va a ser esto de que píe Mijatovich y nos agote la polémica al día siguiente. Menos mal que todavía queda el corte de mangas de Schuster, que nadie ha visto, para alimentar las rotativas hasta el próximo finde. Cada uno en su casa, y Dios en la de todos. Y si pasa algo malo en ese campo (y yo creo que sí pasa... sí, yo ¿qué? ¿Cómo que antes he dicho que no? ¿Que lo reescriba? ¡Sí, hombre, con la tortilla de patatas de ocho huevos que me está esperando! Vete a cagar, Lama!) donde debe luchar es en los despachos, así o tira a Villar y nos da una alegría al hacernos el trabajo sucio, o bien éste les tiene entre ceja y ceja lo que resta de temporada y nos dan una alegría cada partido.

¡¡¡¡BUUUURRRRRPPPPPPPP!!!... BLUAGH.... ¡qué a gusto me he quedao!

domingo, octubre 26, 2008

¿Por qué no juega Ruud?

Hoy partido frente al Ehtnic de Bilbao, otrora grande del fútbol y hoy conocido por ser el único equipo por mantener una política etnófoba de fichajes que haría avergonzarse al mismísimo Adolf Hilter. En el pecado llevan la penitencia, porque de un tiempo a esta parte para afición bilbaína la competición liguera sólo presenta el interés de ver si su equipo desciende por fin o no, dejando de ser único de los tres clubes que siempre han estado presentes en Primera. Espero que este año sea la buena y esa entidad histórica, que tan bien trata a los nuestros cada vez que van al vetusto San Mamés, pueda deleitar con su presencia a los clubes de Segunda tal y como están haciendo ahora sus vecinos donostiarras. Que no se diga, hombre. Camino llevan.

Encuentro fácil el de esta noche. Será por eso que el Madrid ha tenido la delicadeza de prescindir de su hombre-gol, porque otra explicación no le encuentro al hecho de que los chicos de Calderón no hayan apelado la roja directa, a todas luces injustas, que vio el holandés ante el Patético de Madrid en una de las decisiones más descaradamente compensatorias que recuerdo haber visto. La explicación oficial y, por tanto, poco o nada creíble, es que al ser una interpretación del árbitro ("dar una patada a un contrario estando el balón en juego, sin ánimo de disputar el mismo") no había nada que hacer, y que no era cuestión de entrar en una guerra estéril con la Federación con el riesgo de perder las buenas relaciones que el Real Madrid mantiene con la institución presidida por Villar. Prueba de esa buena relación -qué digo buena, ¡excelente!- son los arbitrajes que nos están haciendo. Si ante el Español nos tangaron unos tres penaltis, ante el Patético hicieron falta cuatro goles -dos de ellos anulados por inexistentes fuera de juego- para poder ganar el encuentro por la mínima. A ver para cuando nos tiramos los trastos a la cabeza como debe estar haciendo el Barçurona, víctima de un complot como no se recuerda desde lo de Kennedy.



El caso es que, siguiendo con los catalanes, a Milito le perdonaron una roja que vió por una acción similar a la de Ruud. ¿Acaso la interpretación del trencilla dejaba un resquicio por el que los servicios jurídicos azulgranas pudieron conseguir el indulto del argentino? ¡Quiá! Fijense en cómo varia esa interpretación de una jugada a la otra. Extracto literal del acta del partido en el que el culandrón se fue a las duchas antes de tiempo: "dar una patada a un contrario que jugaba el balón sin posibilidad de disputarlo", como vemos, la de Rubinos Pérez era una interpretación diametralmente opuesta a la de Clos Gómez (recordemos: "dar una patada a un contrario estando el balón en juego, sin ánimo de disputar el mismo").

Así que, ¿por qué no juega nuestro mejor goleador? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Porque el Ethnic es un equipo facilito? Es posible, pero tal como está la Liga no es cuestión de arriesgar, y además ¿a santo de qué vamos prescindiendo alegremente de nuestros jugadores, sobre todo de uno tan decisivo? ¿Será porque nuestros servicios jurídicos son una panda de ineptos? Pues no lo descarto tal y como se vienen haciendo las cosas en el Madrid, pero ¿hasta el punto de ni siquiera intentarlo? Pues lo dudo. Sigamos: no queremos entrar en guerra con la federación. ¿Desde cuando apelar es entrar en una guerra? ¡Y para no llevarnos mal con ellos! Diantres, es que vistos los arbitrajes, si llegamos a caerles mal acabamos la próxima temporada donde seguramente acabe nuestro rival de esta noche.

Sospecho que la verdad es mucho más simple: que el entrenador se quita un problema de encima. Ruud será la Biblia en verso, pero tiene sus añitos y no se le puede exprimir. No obstante, dada la importancia de sus goles, Schuster no se atreve a dejarle en el banquillo más de lo debido. Ahora tiene excusa para descansar dos seguidos. Está bien, ¿eh? Pero ahí no quedaría la cosa. El PROBLEMA, así, con mayúsculas, también queda resuelto: el del bonobús perpetuo del Pollo Loco. En efecto, ante un rival bizcochable no hay discusión por quiénes ocupan los dos puestos de la delantera. ¿Debe jugar el Pipita junto con Van Nistelrooy? ¿Por qué sacar otra vez al Pollo cuando lleva dos partidos seguidos que ni las ve venir? Pues se le saca porque no hay más -vale, está Saviola, pero estamos hablando en serio, ¿no?-. Los dos últimos partidos han obligado a una aberración táctica aún mayor de la que nos tienen acostumbrados: el del bonobús en el centro y Pipita y el Holandés basculando por banda. Pues hoy podremos sacar una alineación que, por lo menos, no suponga un suspenso irreversible en el primer curso de Técnico. Seremos un equipo normal o con aspiraciones a serlo.



Y además, frente a unos mindundis. ¡Como contra el Sporting! Si a estos matados hasta el Pollo puede marcarles. Y no uno sino dos o más. Mañana portadas con el Pollo convertido en águila, en otro escalón hasta su objetivo vital: ser el jugador más importante de un Madrid mediocre y digno de olvido. Aumentar su estadística tras conseguir el quinto o el sexto, o ambos, de una goleada; o ser el autor del único gol, el de la victoria, en un partido asqueroso gracias, entre otros factores, a que jugamos con diez. Esperemos que en un momento dado los holandeses que nos quedan -Rafael, Sneijder y Arjen- hagan como hicieron frente a la Juve, esto es, puentear al Bononbús que capitanea el equipo y dedicarse a jugar entre ellos mientras el eterno siete sigue la pelota de un lado al otro como un cocker spaniel en la playa.

¿Y Ruud? Buena oportunidad sería esta para aumentar su número de goles en la lucha por el Pichichi. Pues nada, que se joda. Él no es uno de los nuestros, como no lo era Robinho. Los nuestros son los Baúles, los Malulo -presumible titular hoy después de que Ramos se quejara de que tenemos una plantilla desequilibrada, que Schuster no sabe entrenar y que está más quemado que la moto de un ángel del infierno- y los Gucchi, que amenaza con volver.